miércoles, 10 de julio de 2013

Capítulo 9 - Josh

Caigo sobre el sofá, agotado. He estado alrededor de doce horas grabando y sólo he descansado para comerme un bocadillo ridículo. Me muero de hambre. Me acerco al frigorífico y saco lonchas de bacon para freírlas. Desde que entré a formar parte de esta familia formada por los actores, director , productor y equipo técnico de The hunger games, trabajo como nunca y apenas duermo. Toda esta prisa se debe a que Jenn, la protagonista, debe empezar a grabar otra película a finales de año. Vamos contra reloj.
Por suerte, mañana es día libre de grabación porque Francis Lawrence, el director, tiene que ir de Atlanta a Los Ángeles para ser entrevistado en un famoso programa de televisión.
Quince minutos después de haber llegado al trailer, estoy sentado en el sofá comiendome mis trozos de bacon antes de que llegue Jenn, para impedir que me desaparezcan del plato.
Si yo estoy agobiado, la pobre Jenn está a punto de sufrir un ataque. Casi ni descansa y tiene el doble de escenas que yo. Ahora mismo está grabando una con Liam, en el bosque.
Cojo mi ordenador y miro mi Twitter. Me extraña no tener ningún mensaje directo. En el único descanso de la escena de esta mañana, he podido coger el portátil y he hablado con la chica que al parecer se llama Ana. Parece simpática, aunque creo que se estaba riendo un poco de mí, pero no me molesta. El último mensaje se lo mandé yo, y no lo ha respondido.
Cuando termino de comer, lavo los platos y limpio un poco el trailer. Sé que todas las mañanas el equipo de limpieza se encarga de limpiar, pero yo soy un fanático que no puede vivir sabiendo que no limpia.
Alguien da unos golpes en la puerta del trailer y, cuando abro, me encuentro con el ‘chico de los recados’ de Francis, como cada noche.
-Josh, mañana van a comer todos los actores juntos en una pizzería que hay al final de la calle. Me han pedido que te avisara. Aunque no va Francis, va casi todo el equipo de rodaje.
-Gracias Jack, allí nos vemos.


Pasan las horas y, aunque sé que debería dormir, no puedo conciliar el sueño. Además, mañana tengo todo el día para recuperar horas de sueño. En algún momento entre las 9 y las 11, Jenn llega y, sin decir una palabra, se va a dormir. Cuando son las 11 y cuarto recibo la respuesta al mensaje que le mandé a Ana.
Es extraño, si son las 11, en España deben de ser las 5 de la mañana. ¿Qué hace despierta a estas horas? Aunque parezca descortés, la curiosidad me mata y acabo preguntándole.
‘¿Puedo preguntarte que haces despierta a estas horas? Según mis cálculos, aún no ha amanecido en tu país, ¿no?’
‘Efectivamente. Son las 5.30 de la mañana. Ayer me acosté a las 6 de la tarde y ya he dormido suficiente’
‘¿Alas seis?’
‘Sí. Estaba hecha polvo. Tuve un día difícil...’

‘¿Quieres desahogarte y contarme tu día difícil?’

lunes, 8 de julio de 2013

Capítulo 8 - Ana

-¡¿Que has hecho qué?! – me quedo con la boca abierta aún con el teléfono en una mano y la bolsa de macarrones en la otra.
-No sabía que decirle – consigue responder Estefi entre sollozos – En ese momento me he dado cuenta de que no estaba preparada, así que le he dicho que no.
-Pero si esta mañana parecías segura, ¿por qué ahora no…?
-Pues porque tu estúpido ex ha mencionado a Juan y algo sobre que va a volver. Eso me ha llenado de dudas Ana.
-¿Y por qué no le has pedido un tiempo?
-¡¿QUÉ?! – Estefi parece escandalizada por mi proposición y me tengo que alejar el teléfono del oído para que no me deje sorda – Ana, eso fue lo que me dijo Juan antes de dejarme. ¡No podría pedirle tiempo a nadie! Y menos a Álex.
-Estefi, si se lo explicaras creo que lo comprendería.
-No. Tú no has visto su cara, verlo así me ha... roto...
Pero Estefi no puede terminar su frase. Comienza a llorar con fuerza.
-No, Estefi yo... No llores... Verás como... Para, por favor – entre sollozo y sollozo intento tranquilizarla, pero es imposible.
Entonces un timbrazo en el móvil hace que me sobresalte.
-Estefi espera, tengo otra llamada.
Pulso el botón para hablar con la otra persona y noto como se me cae el mundo sobre la cabeza.
-Hola, Álex – contesto, dudando.
-Si no estabas segura, ¿por qué me dijiste que se lo dijera? ¿Y cómo sabías lo que siento por ella?
-Lo segundo, se te notaba. Lo primero, - suspiro sin saber que decirle ahora al chico ya que, en parte, es mi culpa – lo siento, Álex. Anoche y esta mañana parecía convencida de que sentía algo por ti pero... Lo siento tantísimo, Álex.
-¿Que estaba segura? Pues no lo parecía cuando me ha dicho que lo sentía y que aún no estaba preparada.
-Lo sé, Álex. Todo ha sido por culpa de Adrián. Cuando ha dicho que Juan iba a volver... Bueno, Estefi no sabe que pensar de eso.
-Pues si aún siente algo por Juan no podría estar tan segura de que siente algo por mí hace menos de...
-¡Para de una vez, Álex! ¡Si quieres saberlo todo con detalles llámala a ella, no a mí!
-¿Ana? ¿Qué hablas? - me quedo petrificada - ¿Estás hablando con Álex? ¿Qué dice?
-Odio mi móvil - digo dejándome resbalar por la pared – Llámalo, por favor. A mí me está poniendo de los nervios.
Me separo el móvil de la oreja y cuelgo ambas conversaciones, de Álex ni me despido. Mi móvil me la ha vuelto a jugar, otra vez. Ya es la segunda en esta semana que mezclo más de una conversación. Definitivamente, tengo que comprarme otro rápido.

Miro el reloj del móvil, son las seis de la tarde. Por otro lado, le dedico una rápida mirada a la bolsa de macarrones que tengo preparada en la mano. He perdido el apetito. Me levanto y recojo la cocina sin terminar de cocinar. Después garabateo una nota a mis padres en la que les digo que ni se les pase por la cabeza despertarme y me subo a mi habitación a dormir lo que queda de este desastroso domingo de octubre.

sábado, 6 de julio de 2013

Capítulo 7 - Josh

-Ya está, mensaje enviado. Me he disculpado por no conocer la respuesta.
Acabo de mandarle un mensaje directo a la chica y me siento un completo inútil.
-No te amargues, Josh. - dice Jenn a mi lado, la cual parece querer comerse la pantalla del ordenador intentando aprender algo de Twitter – Seguro que te perdona – añade con tono irónico.
-Muy graciosa, Jenn – la empujo y cae de espaldas sobre el sofá.
No tardo ni dos segundo en recibir mi castigo por haberla empujado. Unas manos cogen el ordenador de la mesa. Salgo corriendo detrás de ella y la sigo fuera del trailer.
-¡Jennifer devuélvemelo!
Pero ella es mucho más rápida que yo y llega enseguida al trailer de Sam, que tiene la puerta abierta. Ésta comienza a cerrarse, aunque por suerte llego justo a tiempo para impedirlo, interponiendo mi pie. Entro al trailer de Sam, cojeando y lo veo salir de la cocina. Sin embargo no hay rastro de Katniss.
-¿Dónde está?
-¿Quién? - pregunta Sam con la boca llena de comida.
-¿No te cansas de comer?
-No – dice sentándose en el sofá - ¿Por qué?
Oigo unas risas debajo de la mesa. Le hago un gesto a Sam para que no hable y me agacho sin hacer ruido. Levanto la manta que cubre la mesa y me encuentro con Katniss, destornillándose de risa con mi ordenador.
-Trae – digo quitándoselo de las mano - ¿de qué te ríes?
-De lo que te escriben tus fans – consigue decir Jenn entre risas.
A Sam también le da un ataque de risa y noto como me pongo colorado. Por suerte, una voz grave me rescata de ese apuro:
-¿Se puede saber qué hacéis aun aquí? - los tres nos giramos y nos encontramos con Francis Lawrence – Venga, deprisa. Tenéis que grabar las entrevistas. Pensaba que estabais ya con los estilistas.
Los tres salimos juntos del trailer, pero antes de ir a que nos maquillen voy corriendo a soltar mi ordenador. Cuando regreso, Sam me espera sonriente.
-¿Y Jenn? - digo mirando a ambos lados.
-Se ha ido. Necesita más preparación que tú o que yo, Josh.
Nos ponemos en camino hacia el escenario que han preparado para grabar las entrevistas.
-¿Qué hay del misterioso problema y de la chica? - pregunta tras un rato de silencio – Me parece una tontería que te comas el coco por esas cosas Josh.
-A mí también me parece una tontería. Ni siquiera sé por qué respondí a la pregunta, supongo que estoy cansado de ser tan soso con las fans.
-Sí, la verdad es que eres uno de los famosos más misterioso de Twitter – Sam suelta una sonora carcajada y después añade con tono teatral: - The pencil is red, ¿qué significa eso, Josh?
-Cállate – digo golpeándole las costillas con el codo.
El hecha mano de su experiencia como actor y se retuerce de dolor. Algunas personas que pasan por nuestro lado, tanto actores como gente de equipo técnico, se quedan mirándonos sorprendidos.
-No es nada, ta sabéis cómo es de gracioso – digo con una falsa sonrisa, después me giro y lo observo, tirado en el suelo – Sam levantate, me estás dejando en ridículo.
Sam me obedece y ahora sus aullidos de dolor son sustituidos por nuevas carcajadas.
-Ahora no aguantas ni una broma, ¿eh?
Sacudo la cabeza, resignado por la poca madurez de mi compañero.

-Démonos prisa o Farncis nos matará – digo comenzando a correr.

miércoles, 12 de junio de 2013

Capítulo 6 - Ana

-¿Seguro que estás bien? - estamos en la puerta de mi casa Estefi, Álex y yo. Se han empeñado en acompañarme a pesar de que vivo en la otra punta porque, según ellos, no estaba en condiciones de ir sola, aunque en el fondo temen que me encuentre con Adrián de nuevo.
-¡Que sí, Estefi!
-No me grites. La primera que tiene ganas de pegar voces aquí soy yo y no lo hago.
Respiro profundamente y me tranquilizo, guardando todo lo que tengo ganas de gritar.
-Nos veremos antes de lo que piensas – digo sentándome en las escaleras de la entrada. - ¿Qué quería decir con eso?
-Y yo que sé. Se le habrá ido la pinza. ¿Qué quería decir con que su amigo Juan va a volver? - noto temor en la voz de Estefi.
-¿Y a qué venía la tontería de la boda? - Álex lleva sin hablar desde que estábamos en el parque.
Veo como Estefi se pone colorada, así que decido que es el momento de separarnos. Creo que tienen que hablar a solas.
-Me voy, mañana nos vemos en el instituto chicos.
-Adiós – dicen los dos al unísono.
Se dan la vuelta y comienzan a andar uno junto al otro. Dos lágrimas caen por mis mejillas y salgo corriendo hacia ellos. Estefi se gira en el instante en que la alcanzo y nos fundimos en un abrazo. Yo comienzo a sollozar y ella intenta tranquilizarme, acariciándome el pelo.
-Tranquila, Ana. Relájate.
-Gracias chicos. - noto como otro par de brazos me rodea; Álex debe de haberse acercado hasta nosotras.
Me separo y me giro rápidamente para secarme las lágrimas, después los miro y les dedico una sonrisa, intentando que sea lo más auténtica posible.
-Os quiero muchísimo. - me doy la vuelta y camino hacia mi casa, pero antes de seguir decido hacer una última locura. Me doy la vuelta y veo que aún siguen mirándome. Me acerco hasta Álex y le susurro para que solo el pueda oírme – Ya va siendo hora de que se lo digas.
Cuando me separo me mira con los ojos muy abiertos, pero asiente. Estefi me lanza una mirada asesina.
Entro a mi casa rápidamente y cojo el móvil. Voy a la cocina y abro una bolsa de patatas fritas y comienzo a comer. Mañana Estefi me matará, aunque si lo que creo que va a pasar pasase de verdad, me comerá a besos. Miro el móvil, tengo nuevas interacciones en Twitter. Espero a que cargue y, después de lo que parecen horas, descubro lo que marcará el principio de mi nueva vida.
En cuanto supe de su existencia se convirtió en mi amor platónico, en aquella persona que a pesar de los cientos de kilómetros que nos separaban me hacía sonreír cada mañana con sólo ver una foto suya, a pesar de que él no supiera de mi existencia. Todos creían que estaba loca, obsesionada. Todos decían que las locuras que últimamente pasaban por mi cabeza eran sólo eso, locuras. Que él nunca sabría nada de mí.
Se equivocaban.
Las cosas acaban de cambiar.
Josh Hutcherson me sigue, lo que significa que puedo hablar con él.
Pero no solo eso, tengo un mensaje. De él.
Me tumbo en el sofá, tomo aire con fuerza y abro el mensaje.
'Hola. Lo siento mucho, pero no sé responder a tu problema'
Sonrío ampliamente. ¿Creerá de verdad que me importa ese estúpido problema?
'Vaya, es una pena. Mañana debo entregar un trabajo y sólo me falta ese problema por resolver'
Me muerdo el labio como hago siempre que me siento culpable.
'¿Es muy importante para ti resolverlo?'
No puedo evitarlo y comienzo reírme sola en mi casa. Por suerte no hay nadie, sino pensarían que me falta un hervor.
'Creo que podré sobrevivir si lo entrego en blanco. Muchas gracias de todas formas, Josh'
Sonrío tontamente hasta tal punto en el que las mejillas comienzan a dolerme, pero no puedo rebajar esta sonrisa. Acabo de llamarlo Josh.
Decido ir a la cocina y hacer algo de comer, porque son las cinco de la tarde y, aparte del buen desayuno que me preparó Estefi esta mañana, solo me he comido media bolsa de patatas fritas.

Pero voy a tardar poco en quedarme sin apetito.


domingo, 19 de mayo de 2013

Capítulo 5 - Ana


Estefi y yo caminamos en silencio. No he vuelto a hablar desde que salí de su casa. De vez en cuando, intenta animarme con algún chiste o diciendo cosas de Álex para que yo le siga el rollo y diga alguna tontería. Pero hasta ahora ha fallado en todos sus intentos.
Llegamos al parque y nos acercamos a la zona en la que los skaters se divierten saltando de una vaya a otra y partiéndose de vez en cuando algún hueso que otro. Yo soy de las que opina que estos chicos son algo masoquistas. Me siento en un banco y junto a Estefi. En seguida se acerca a nosotros un chico alto,  moreno, demasiado delgado para mi gusto.
-¡Ey! ¿Qué tal, chicas?
-Hola Álex – decimos las dos al unísono. Estefi me mira y dejo que hable ella, más que nada porque yo no tengo ánimos. – Deberías felicitar a nuestra Ana, ha conseguido que uno de sus ídolos hable con ella.
-¡Es verdad! Me he enterado por Twitter – Álex se acerca a mí, me pasa un brazo por el hombro y me despeina con la otra mano. Yo me encojo de hombros. – Algo me dice que hoy estás de mal humor. ¿Qué te pasa?
Abro la boca para decir que no tiene importancia, pero Estefi se adelanta.
-Que está tonta, eso es lo que le pasa. Debería estar contenta y por una indirecta que cierta persona ha puesto por Twitter tiene esa cara tan larga.
-Ah. Pues deberíais divertiros. Venga, que os voy a enseñar a montar en skate.
-¡Sí! – grita Estefi entusiasmada.
-Creo que paso. – contesto sin ganas. En realidad, estoy pensando irme a mi casa.
-Pues si tú no quieres aprender me ayudarás a mí, señorita.- dice Estefi cogiéndome de la mano y obligándome a levantarme.
Álex nos deja su tabla y Estefi se sube. Yo voy a su lado y la ayudo a mantener el equilibrio.
-¡Tira de mí! – grita Estefi.
-Pero, ¿qué quieres? ¿Matarte?
-Tú hazme caso.
La cojo de las dos manos y tiro de ella, de espaldas. Ella no deja de reírse y, para colmo, empuja, haciendo que la velocidad aumente por momentos. Y entonces Estefi da un grito y apoya un pie en el suelo para frenar. Yo doy un traspié y choco de espaldas con alguien. Acabamos los tres en el suelo. Estefi encima de mí, y yo encima de la persona con la que he chocado.
-¡Lo siento! – digo preocupada, empujando a Estefi. Me giro y ayudo al chico sobre el que he caído a ponerse en pie. Y entonces veo su cara.
La reacción es inmediata. Estefi me pone detrás de ella y trata de impedir que pueda mirar al chico. Él se pone de pie y se sacude sus vaqueros, se coloca bien su gorra de Vans y coge uno de los skates que hay en el suelo. Puedo distinguir mi nombre entre todas las personas que han firmado esa tabla, su tabla.
-¿Eres su guardaespaldas, Estefanía? – dice sin parar de reírse.
-¿Por qué no te vas, Adrián? – contesta Estefi.
-El parque es de todos. Anda quítate de en medio y deja que la vea. ¿Qué tal, Ana? Cuánto tiempo sin saber nada de ti. Bueno tampoco hace tanto, esta mañana me he enterado de que cierto famoso te ha mencionado. Debes de ser la chica más feliz del mundo. – es su tono de ironía lo que hace que finalmente empuje a Estefi a un lado y me enfrente a él.
-¿Por qué no me dejas en paz, Adrián? – grito para descargar toda mi rabia y no llegar a pegarle un puñetazo.
-Pero si yo no hago nada, cariño.
-¡No me llames cariño! – me lanzo contra él, pero Estefi está atenta y me sujeta antes de poder ponerle una mano encima.
En ese momento llegan Álex y sus amigos.
-¡Ey! – saluda a Adrián, aunque se nota a la legua que no le agrada verlo. Después nos mira a Estefi y a mí- ¿Va todo bien?
-Por supuesto – digo amargamente, sin dejar de forcejear con Estefi.
-Vaya, vaya. Toda la familia al completo, ¿no? – dice Adrián aún con su perfecta sonrisa en la cara. Una sonrisa que resulta aterradora con el nuevo piercing negro que se ha hecho en el labio. – Mamá Estefi, papá Álex y la hija, Ana – dice mirándome directamente a los ojos. Yo aparto la mirada. – Decidme papá y mamá, ¿me invitaréis a la boda? ¿O vais a esperar a que mi colega Juan vuelva a aparecer?
De nuevo, se desencadena el caos. Estefi, que no se había atrevido a soltarme, me aparta y se lanza sobre él, cayendo ambos al suelo. Álex suelta el skate y la imita, pero uno de sus amigos lo agarra por los hombros y impide que se una a Estefi. Yo me quedo petrificada. Estefi tiene las rodillas en los hombros de Adrián y no deja de pegarle puñetazos. Cuando voy a acercarme a ella, Javier, uno de los amigos de Álex, me pone una mano en el hombro. Yo me giro y niego con la cabeza, dándole a entender que no voy a hacer nada. Me agacho y cojo a Estefi por las muñecas. Al entrar en contacto con mis manos se relaja y, temblando, se levanta. Cuando la aparto un par de metros me doy la vuelta para echarle un vistazo a Adrián. Estefi le ha partido el labio y le sale sangre por la nariz. Se pone de pie y se la presiona con una mano.
-Tienes suerte de ser una mujer. Porque si no, no te hubieras podido levantar del suelo.
-¡No la amenaces! – grita Álex, que no deja de forcejear con el enorme chico que lo ha cogido.
-Cállate, Álex. – Adrián se agacha y coge su skate. – Y tú, - dice señalándome amenazadoramente – nos veremos antes de lo que crees.
Después monta en su tabla y sale del parque.

Capítulo 4 - Josh


-¡SAM! ¿Vas a abrir? – me encuentro en la calle, con el portátil en la mano, aporreando la puerta del tráiler de Sam.
A diferencia de ayer, hoy ha salido el sol y sería imposible creer que ayer hubo un diluvio si no fuese por los charcos que aún quedan en la calzada. Finalmente, la puerta se abre y sale un Sam con el pelo chorreando y una toalla liada en la cintura.
-Vaya, vaya. Pero si es mi amigo Josh, pasa. – Se hace a un lado y entro. – Sigo todo lo que haces por Twitter, ¿sabes?
Me doy la vuelta, apartando la mirada de los restos de patatas fritas que hay esparcidos por el sofá, y lo miro directamente a los ojos.
-Eres un cotilla. – me acerco al sofá y limpio como puedo un espacio para sentarme.  Sam se sienta a mi lado y coge una de las bolsas que tiene al lado y comienza a devorar las patatas que quedan.
-¿Quieres? – dice ofreciéndome la bolsa.
-No. Acabo de despertarme, tengo un resfriado horrible y lo que menos me apetece es comerme las patatas que tienes esparcidas por el sofá.
Sam se encoje de hombros y sigue comiendo.
-Y… ¿a qué has venido?
-No sé la solución. He estado toda la noche pensando en el problema y no sé resolverlo. Prometí a esta chica que la ayudaría y no sé. ¿Qué hago?
Sam se levanta y coge mi portátil, cotilleando mi perfil de Twitter.
-Primero, dudo que esa chica te escribiera solo para resolver un problema. Te habló para que tú le hablaras, y lo ha conseguido. Segundo, ¿crees que deberías hablar con ella para que medio mundo se entere? Síguela y hablad por mensajes directos. Así no se enterarán todas tus fans de que eres incapaz de resolver un problema de matemáticas – dice trágicamente.
-Entonces… ¿la sigo? – le quito el portátil.
-Ya lo he hecho yo por ti – Sam se levanta y me despeina. Después entra en el baño para terminar de arreglarse. 
Sacudo la cabeza. Este chico no tiene remedio. Me levanto y salgo de su tráiler, aún con el portátil encendido en la mano. Camino despacio, disfrutando del maravilloso día que hace. Sí, tal vez ese problema sólo sea una excusa para que hablara con esa chica, algo que ha conseguido. Y si ella es feliz así, yo también.i - Sam capaz de resolver un problema de matemema. ndo es comerme las patatas que tienes esparcidas por

jueves, 9 de mayo de 2013

Capítulo 3 - Ana


-¿Qué te ha respondido? - antes de que me dé cuenta Estefi me ha arrebatado el móvil de las manos -¡Ahhh! - parece más entusiasmada que yo - ¿No es perfecto? ¡Es perfecto! ¡Te ha respondido! ¡Tú ídolo te ha respondido! Lo que daría porque me respondiera a mí Bruno Mars – dice, cayendo en la cama junto a mí.
-¡Trae! - le quito el móvil de las manos y me quedo mirando la mención. No, esto no es un sueño. Al fin es real.
-¿A qué esperas? Respóndele.
-¿Y qué le digo? - Estefi se levanta de la cama y deja caer el pesado libro de matemáticas sobre mis piernas.
-No creo que ese problema pueda escribirlo en ciento cuarenta caracteres, Estefi.
-Pues dile que te siga.
-¿Y crees que lo va a hacer? - pregunto interrogante.- No, él es el que tiene que seguirme. Escribiré esto lo más abreviado posible.
Escribo y reviso una docena de veces lo que he puesto. Es un poco lioso pero espero que lo comprenda. Cuando termino suelto el móvil y comienzo a engullir el desayuno que me ha preparado Estefi.
-Eres la mejor amiga del mundo – le digo abrazándola y dándole un sonoro beso en el pelo.
-Lo sé – me dice, echándose el pelo hacia atrás.- En fin, ¿qué vamos a hacer hoy?
-¿Y si vamos al parque? Tengo ganas de ver a mi gran amigo Álex – le lanzo una mirada pícara justo antes de pegarle un bocado a la tostada de mermelada. Estefi se pone roja y golpea mi mano, haciendo que me llene la cara de mermelada de fresa.
-No empieces con tus bromitas, ¿entendido?
-Vale – contesto de mala gana, limpiándome la cara como puedo.
-Está bien, vamos al parque. Pero antes tengo que pasar por mi casa. Vístete.

Una hora después estamos en casa de Estefi, que echa humo por las bromitas que he gastado por el camino y por tirarme, según ella, un siglo para encontrar un par de zapatillas.
-Estefi, sabes que tengo decenas de zapatos. No es fácil.
-Podrías haberte puesto cualquiera, sólo vamos al parque – dice abriendo la puerta de su casa – Y allí no vamos a encontrar a Josh. – dice intentando, patéticamente, imitar mi voz.
-Ya, no estará Josh, pero seguramente esté…
-¡ANA!
Detrás de la puerta aparece una niña pequeña corriendo hacia mí. Tiene el pelo rizado y pelirrojo, muy diferente al de su hermana, que es liso y castaño.
-Hola enana. – Estefi pasa a su lado y ni la mira, lo que hace que la pequeña la mire con cara de odio.
-Déjala – digo, llamando su atención. – Ya sabes cómo es tu hermana, Isa – me agacho y le doy un abrazo.
-Una borde – dice mirando hacia atrás, para que su hermana pueda oírla sin problema.
Desde el interior de la casa se escuchan las voces de Estefi.
-¿Has entendido algo de lo que ha dicho?
-No – le contesto – Cuando se enfada no vocaliza bien.
Nuevas voces.
-¡Date prisa! – asomo la cabeza por la puerta y miro hacia su habitación. Tiene las puertas del armario abiertas de par en par. - ¡Solo vamos al parque! Allí no vamos a encontrarnos con nadie especial, ¿no?
Asoma la cabeza por la puerta del armario y me lanza una mirada asesina. Yo le tiro un beso, lo que hace que se pique más aún.
-Voy a desayunar, ¿quieres algo, Ana?
-Gracias Isa, pero ya he desayunado bastante.
Levanta los brazos y yo me agacho para que pueda abrazarme. Después me suelta y desaparece en la cocina.
Me siento en el suelo y saco el móvil. Releo una veintena de veces la mención, es perfecta. Actualizo twitter y entonces leo algo que me deja sin palabras. 
'Eres penosa. Te ha mencionado, no te ha pedido matrimonio, mojabragas'.
Las lágrimas comienzan a caer por mis mejillas. ¿Es que no piensa dejarme en paz?
-¿Qué te pasa? - Estefi acaba de cerrar la puerta de su casa y me mira asombrada – Se supone que hoy debes estar feliz. Lo sabes, ¿no?
Sin fuerzas le acerco el móvil y ella se agacha para leer mejor.
-No piensa dejarme en paz. - nuevas lágrimas caen por mis mejillas.
-¡Pero será imbécil! Trae, se va a enterar.
-No, Estefi no merece la pena.
-Mírame – se agacha y me sujeta la cabeza con ambas manos- Tú eras fuerte y ese estúpido te hizo daño. Mucho daño. Desde hace dos meses estás todo el tiempo llorando. Hoy te ha pasado algo increíble y no voy a dejar que llores. Así que sonríe.
Le dedico una sonrisa, aunque sabe perfectamente que no es cierta. Me pongo en pie y bajamos las escaleras. Directas hacia el parque.